¿Terapia de pareja?

¿Por qué os elegisteis? Y por qué seguís aquí

Hay parejas que llegan a terapia después de meses de discusiones, reproches y desencuentros.

A veces todavía existe amor. Otras veces lo que queda es cansancio, distancia o la sensación de estar atrapados

Y entonces aparece una pregunta recirrente:

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La terapia de pareja suele plantearse como un espacio para mejorar la comunicación, resolver conflictos o recuperar la conexión. Pero una mirada transpersonal puede y debe ir un poco más allá.

No se trata únicamente de entender qué está pasando entre vosotros, sino también de comprender qué está pasando en vosotros. Y para eso, tres preguntas claves para:

1. Comprenderte mejor

Antes de preguntarnos qué hace nuestra pareja, podemos preguntarnos:

¿Qué me pasa a mí cuando esto sucede?

¿Por qué determinadas actitudes del otro me afectan tanto? ¿Qué necesidades, miedos o heridas se activan en mí? ¿Qué estoy proyectando sobre mi pareja?

No reaccionamos ante lo que el otro hace. Reaccionamos a lo que significa para nosotros lo que hace. Una crítica puede sentirse como rechazo. Un silencio, como indiferencia. Una petición, como exigencia.

2. Comprender por qué os elegisteis

No solamente qué os gustó del otro, sino qué encontrasteis en esa persona que quizá necesitabais encontrar.Porque aquello que inicialmente nos atrae puede convertirse, con el tiempo, en aquello que más nos irrita.

La seguridad puede convertirse en control.
La independencia, en distancia.
La sensibilidad, en vulnerabilidad.

Mirar la elección de pareja desde esta perspectiva permite preguntarnos:¿Qué encontré en ti que quizá necesitaba encontrar también en mí?

3. Comprender por qué estáis aquí

Hay un tercer nivel: comprender la dinámica que habéis creado juntos.

Uno persigue y el otro se distancia. Uno exige y el otro se protege. Uno reclama reconocimiento y el otro siente que nunca hace suficiente. Y cuanto más hace uno, más provoca la respuesta del otro.

Se crea así un círculo que ambos alimentan, aunque ninguno lo haya elegido conscientemente.

La pregunta deja entonces de ser:

"¿Quién tiene la culpa?" Y pasa a ser: "¿Qué estamos creando juntos?"

Y, desde una mirada transpersonal, todavía podemos ir un poco más allá: ¿Qué está intentando mostrarnos esta relación sobre nosotros mismos?

El punto de inflexión

Una pareja no cambia necesariamente cuando desaparecen sus problemas sino cuando se entienden mejor las dinámicas (propias y del otro/a) 

Y ahí puede comenzar una espiral positiva. Porque no se trata de conseguir una relación perfecta ni de decidir quién tiene razón. Se trata de comprender: quién soy yo en esta relación, por qué te elegí y qué estamos creando juntos.

La terapia de pareja no consiste tanto en recuperar la relación que teníais como en construir una relación diferente: más consciente.

 

           ¿Disonancia cognitiva?

Sí pero no

Cuando el inconsciente tira más fuerte que tus ganas de cambiar.

“Quiero soltar esto, pero no puedo.”
“Sé que merezco algo mejor, pero me saboteo.”
“Deseo avanzar, pero algo me frena.”
“Quiero pareja pero boicoteo las relaciones sin darme cuenta”

Ese sí, pero no, no es flojera ni incoherencia. Es disonancia cognitiva: el choque entre lo que conscientemente deseas y lo que tu inconsciente todavía protege.

Porque a veces seguimos fieles a mandatos familiares que ya no nos sirven.
Porque hay creencias limitantes que viven en nosotros como si fueran verdades absolutas.

Porque el cambio amenaza al sistema interno que nos ha mantenido “a salvo”.

El inconsciente no quiere tu felicidad, quiere tu supervivencia.
Y para él, lo conocido —aunque duela— es más seguro que lo nuevo.

Observar el “sí, pero no” con honestidad puede ser el primer paso.No para forzar el cambio, sino para dialogar con lo que hay debajo. Porque cuando haces consciente lo inconsciente, dejas de repetir y empiezas a elegir.

Bucear en tu inconsciente es clave para apostar por el Sí. O por el no.

 

           ¿Proyectas?

Tu pareja es tu espejo y tú el espejo para ella.

¿Te irrita que tu pareja necesite constantemente tu atención?

¿Te molesta que sea demasiado distante?

¿Sientes que te controla, que te exige, que no te escucha o que nunca está cuando lo necesitas?

¿Piensas que tiene que cambiar verdad? 😀

Puede que todo eso sea cierto, pero hay otra pregunta que merece la pena hacerse: ¿Qué parte de lo que estás viendo en tu pareja habla también de ti?

¿Quién empezó? Probablemente eso ya no importe. Lo que importa es comprender el patrón.

La pareja puede convertirse así en un espejo incómodo. No porque todo lo que vemos en el otro sea una proyección nuestra, sino porque la relación activa partes de nosotros que quizá solos no llegaríamos a ver.

Por eso, antes de preguntarte: "¿Qué tiene que cambiar mi pareja?" quizá valga la pena preguntarte: "¿Qué está intentando mostrarme esta relación sobre mí?"

Ahí puede empezar el cambio. Para eso tenemos que ver cuándo y cómo proyectamos. Y eso, te lo aseguro, no es sencillo. Con la terapia transpersonal, un poco más fácil.  

 

           ¿Traumas?

No es lo que te pasó, es lo que te pasó generó en tí

No es lo que te ha pasado, es cómo vives lo que te ha pasado

Hay cosas que nos pasan y nos cambian.


¿Tu padre no estaba o se fue?
¿Te humillaron cuando eras pequeñ@?
Una relación que nos hizo daño.

No podemos cambiar lo que ocurrió.

Pero sí podemos ver ¿Cómo estás viviendo hoy aquello que te pasó?

A veces sigue apareciendo en el presente: en la forma en que nos relacionamos, en lo que esperamos de los demás, en aquello que tememos perder o en nuestra dificultad para confiar.

Una experiencia de abandono puede hacer que necesitemos constantemente sentirnos elegidos.

Una traición puede convertir la desconfianza en una forma de protección.

Una infancia en la que tuvimos que hacernos fuertes demasiado pronto puede llevarnos a no saber pedir ayuda cuando somos adultos.

Y es que reaccionamos ante el presente desde una historia que empezó mucho antes. Y eso puede darnos problemas con compañeros de trabajo, hijos, pareja...

El problema no es que aquello ocurriera. El problema puede ser que aquello siga ocurriendo dentro de ti.

Por eso es importante sanar. Y sanar es:

Enfrentar lo que pasó y resignificarlo. Comprender qué aprendiste de lo ocurrido. Reconocer los mecanismos que desarrollaste para protegerte e identificar qué parte de aquella historia ya no necesita seguir dirigiendo tu vida.

TE aseguro que se puede empezar a cambiar la relación que tienes hoy con aquello que te pasó.

Y ahí comienza la transformación. Siempre con una mirada transpersonal.

 

Information icon

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.